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Fue por allá a mediados de los años 70’s
cuando mi papá, de oficio filarmónico como siempre se decía, me encomendaba
la tarea de transcribir partituras. De vez en cuando conseguía “los
papeles” de alguna melodía de moda o de algún arreglo especial para los
diversos instrumentos, tales como para el primero y segundo SAX (saxofón), primera
y segunda trompeta, guitarra o piano y bajo. Rápidamente tenía que escribir
las notas durante la tarde después de llegar de la Escuela, ya que dichos “papeles”
debía entregarlos por la noche cuando se iba a tocar. En aquel tiempo no
había copiadoras como ahora, así que tenía poco tiempo para sacar todo el
arreglo… y no debía equivocarme porque usaba tinta china, difícil de
borrar.
Yo no entendía absolutamente nada de lo
que estaba haciendo; solo me preocupaba por poner la nota exactamente en el
lugar indicado, ya sea si fuera redonda, blanca, negra, corchea,
doblecorchea, negra con puntillo, con el “bemol” o el “sostenido” pegado
exactamente en lugar correspondiente; contar bien los compases, las
repeticiones y anotación adicional que acompañan siempre a una partitura;
esta tarea fue mi ocupación durante buena época de mi juventud, la que poco
a poco fui tomando gusto.
Al paso del tiempo, interesado por saber
que eran esos papeles, fui aprendiendo a tocar instrumentos y finalmente
entendí como se leía aquella “cosa”, porque a decir verdad, mi papá nunca
nos quiso enseñar a leer música pues consideraba que era un oficio poco
lucrativo y peligroso en el que podíamos terminar. Casi cuatro décadas
después, todavía recuerdo con nostalgia este trabajo del cual muchas veces se
cobraba un dinero adicional que muy bienvenido en aquellos tiempos de
crisis continuada; todavía hoy en día disfruto enormemente sacar melodías y
vaciarlas en un papel pautado que inevitablemente me conecta con aquellos
bellos momentos.
Yo que creo que mi padre estaría muy de
acuerdo conmigo en compartir esta colección de partituras a través del
internet, mismas que hemos podido escribir o conseguir al paso de estos
años entre mi hermano Martín y su servidor, quien también tiempo después se
contagió con esto de leer música; la mayoría están construidas a puño y
letra pero creo que se logra entender bien la estructura de la “pieza”…
Espero que las disfruten…
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